Bueno, imagino que os acordaréis que el domingo pasado quedé con mi primer novio al cual hacía 8 años que no veía, como imaginaréis no fue muy bien cuando he tardado tanto en contarlo, bueno, la verdad es que no hay mucho que contar, estuvimos a penas una hora juntos.
Habíamos quedado en Plaza a las seis y media, los dos llegamos a la hora, le reconocí nada más verle, cuando cruzaba la calle, el caso es que me pareció más bajito, no se, pero yo lo recordaba más alto, que cosas.
Como hacía frío nos metimos en una bar a tomar algo, yo la verdad es que estaba la mar de contenta, había pasado un rato agradable con mi amiga por la mañana, había tomado una decisión difícil pero necesaria que me hacía sentir orgullosa de mi misma, mientras veía la película “Conociendo a Jaen Austen” y tenía mi cerveza Duff… que más podía pedir para un solo día.
Hablamos de nuestra vida en estos años de una forma muy superficial, que había sido de la gente que habíamos conocido en común, como les habían ido las cosas y todo eso, pero de nosotros, nosotros, poco la verdad.
No se, es que el Javi que yo recordaba era un chico tan risueño y bromista y poco vi de todo eso, no se que le ha pasado en estos años, pero le ha hecho cambiar, le vi resentido con la vida, el mundo y las mujeres.
Le pregunté por su tía, si seguía viviendo en la misma casa, me dijo que no, que esa la derribaron, que se compró una al lado, mejor y más moderna y me suelta, eso si, rodeada de panchitos… y yo es que con eso no puedo.
Luego el me preguntó por mi hermana y le estuve contando, la verdad es que yo estaba de los más dicharachera, pero en un momento de la conversación es como si se hubiese quedado ausente, no se que pasó por su cabeza que le cambió la cara… Yo fui al baño y al volver seguía muy callado, le pregunté si le pasaba algo, que se había quedado muy serio y me dijo que nada que tenía mucho calor, le dije si quería tomar algo más y respondió que no, así que pagamos y nos fuimos.
No se, tengo la sensación de que quería contarme algo, pero no lo hizo y yo tampoco le pregunté.
Fuimos andando juntos unos metros, hasta mi parada de autobús y nos despedimos… y eso fue todo.
Anécdota gambosa: Mientras estaba en la parada del Bus, me di cuenta que me había dejado el bolso en el bar y tuve que volver corriendo, menos mal que seguía allí…











Pues vaya!!! Esperábamos algo más escabroso, jajajaja…
Es broma!!!
Lo mejor, el olvido del bolso!!! Jajajajaja… Lo tuyo es muy fuerte!!
Bueno lo del olvido del bolso es que fue muy fuerte, si ya lo dice la cabecera del blog 100% yo, jajajja
Y se llama Javi … ups !
Pues si que fue un desengaño … igual algún día se atreve a contarte eso que le quedó en el tintero.
Lo del bolso genial, menos mal que tuviste suerte y aún estaba en el bar!!
Entre esta entrada y la anterior has demostrado que eres peor que Dori (la de Nemo)
Quizá el chaval esperaba una situación distinta y al no encontrarla se sintió algo incómodo.
O, como yo, se convirtió en el Capitán Vinagre.
Quizás te lo cuente la próxima vez que os veáis y ahora solo estaba tanteando el terreno