Os voy a contar un cuento, es un cuento curioso como todo lo que acontece en este reino, porque al contrario que otros cuentos, comienza por el final… Un cuento que habla de finales para contar una historia de principios inciertos y que entre sus lineas está escrito el principio más bonito que jamás se hay contado en un cuento.
Erase que se era un reino llamado San Antonio, muchos habitantes tenía que a ratos lloraban y a ratos reían ¿Queréis que os los presente?.
Todo cuento que se precie ha de tener una princesa, sino que cuento sería este, la nuestra es la más guapa, a ella no le hacen falta grandes trajes con muchas filigranas, con una minifalda a cuadros le basta, Sara se llama, la dulce Sara… la atolondrada, la insistente, la indecisa, la pícara, la perdida Sara.

Cuando ella aparece no son necesarias las lamparas porque con su presencia ilumina todas las estancias, si te sonríe el frío en invierno desaparece y el calor en verano en brisa marina se convierte, si te mira ¡Ay! Si te mira, entonces las penas se vuelven alegrías.
Todo cuento que se precie ha de tener un príncipe que enamore a la princesa, sino que cuento sería este, el nuestro es el más guapo, su nombre suena a oda, pura poesía cuando lo nombras, es oírlo y te enamoras, Lucas se llama … Lucas el tarao, el valiente, el amigo, el compañero, el atormentado, el tarao ¡Ah! No, que eso ya lo he dicho.

Cuando él aparece la guardia real no es necesaria porque a los poderes de Chandalman todos temen, si te mira mujer estarás perdida, porque el infiltrado no te permitirá la huida, si te sonríe ¡Ay! Si te sonríe, entonces las penas se vuelven alegrías.
No puede haber cuento ni reinado sin un rey que lo gobierne y como este cuento iba a ser diferente, es conocido en el reino por sus dos grandes pasiones, una los sobaitos y la otra que cuando se trata de su niña no le toquen los cojones… ¿No os lo he dicho? Paco es su nombre.

Paco es un buen rey, aunque gobierna con mano dura lo hace desde el corazón aunque se equivoque siempre, aunque no de ni una. La vida daría por sus hombres aunque a alguno de vez en cuando sacuda, cuando se trata de Lucas no le perdona que sea un asalta-cunas
Que reino que se precie no tendría una reina, como Lola desde luego ninguna, últimamente está algo confusa y entre el bufón de la corte y el rey duda, esperemos que la niebla se disipe y recobre pronto la cordura, desde luego como reina es la más chula.

No encontrarás en otro cuento una reina más moderna, lo mismo plancha una camisa que corta salchichón imperial en la taberna mientras le sirve una copa a la guardia real que su vida daría por protegerla.
En este cuento somos mas originales que nadie, hasta infanta tenemos, dime en que cuento oíste algo semejante, Silvia se llama y ejerce de alquimista del reino, con un hechizo quiso enamorar al príncipe de nuestro cuento y ahora que parece que por fin lo ha olvidado, entre pociones y conjuros al Paladín con más proyección del reinado pretende reconquistarlo.

Dicho Paladín se llama Montoya y el pelo siempre lleva perfecto hasta cuando el viento con fuerza sopla, cuando la alquimista le dio calabazas calló en los brazos de la consejera real como si fuera un sueño, sin sospechar que ella era una traidora que conspiraba con el caballero negro, dueño y señor de Uriartecón , un oscuro y malvado reino.

Ruth la consejera tenías dos caras, aprendimos a quererte aunque nadie supiera a que te dedicabas, a mi con tu sonrisa me conquistaste y aunque nos has traicionado yo quiero creer que de verdad te habías enamorado que en el reino de San Antonio tu lugar encontraste… lo vi en tus ojos, antes de recibir el último disparo.

Don Lorenzo es el jefe supremo de la guardia que ha de defender el reino, cuenta con grandes hombres que darían su vida en ello, famoso por sus santos cojones, no perdona que lo traicionen y se encuentra tocado porque lo han traicionado.

Curtis, Kike y Pove son sus tres mosqueteros, a todos queremos por igual de ninguno de ellos queremos desprendernos.



No podemos olvidarnos de Rita la madre de nuestra tan esperada Sabinita, siempre nos hace reír cuando dice aquello de zagalica, devotas de su virgen del camino seco nos hemos convertido y como almas de cántaro vemos cada capítulo.

Que cuento sería este de príncipes y princesas si no tuviese su bufón de la corte, Mariano se llama, con el nos reímos cada semana, da igual el drama con el que maese Ecija y Pina hayan decidido deleitarnos en la reunión de la mañana con los guionistas que torturan nuestra alma.

Y digo yo de nuevo, que cuento sería este si no hubiese otro caballero que se disputase con el príncipe el amor de su dama, en este caso la princesa Sara, Aitor le llaman, , aunque en el reino de San Antonio tiene muchos nombres, yo no lo nombro que me entra la sarna, el quiere conquistarla y conseguir su amor, pero no se da cuenta que con Lucas y su infiltrado no hay color, que no ha nacido hombre que a Chandalman pueda hacer sombra, retírate con honor Aitor porque sino el golpe cuanto más tarde va a ser peor.

(La foto se ve difuminada porque este chico ni a la cámara engaña)
Hace poco hizo su aparición la hermana de nuestro adorado príncipe, de ella poco sabemos porque casi no habla, en ella todas nuestras esperanzas hemos puesto para que a Aitor-Mento enamore ¡Ay! Carlota no nos decepciones.

Otros quedaron en el camino que no olvidaremos por alegrarnos cada capítulo, cada uno a su manera consiguió que no quisiéramos que se fuera… Berni, Coque, Doña Concha y hasta Perico si me apuras.


Estos son los protagonistas del cuento, os podría contar los acontecimientos que a todos nos reunieron en este día, pero entonces os estaría contado una historia de principios y como os dije al comienzo este es un cuento de finales que nos cuenta la historia de principios inciertos.
Inciso: A mi me gustaba más el otro que se borró, pero he hecho lo que he podido.
estos no se callan